Lunes, 14 Mayo 2018 11:41

En el bicentenario de Karl Marx

Escrito por  Leonel Fern√°ndez
Twitter: @LeonelFernandez Twitter: @LeonelFernandez

Está considerado uno de los autores más leídos de todos los tiempos. Salvo los grandes líderes religiosos, es la figura que mayor influencia ha ejercido en la humanidad. Bajo su inspiración se han realizado diversas revoluciones en distintos continentes; y conforme a su pensamiento, se han organizado varios Estados en el mundo.

Su nombre: Karl Marx.

Naci√≥ hace 200 a√Īos, el 5 de mayo de 1818,¬† en la ciudad de Tr√©veris, la cual contaba en ese momento con cerca de 12 mil habitantes. Se encontraba en la porci√≥n suroeste del reino de Prusia, que conjuntamente con Austria, formaba parte de los 39 Estados de la Confederaci√≥n Alemana.¬†¬†

Su padre, Enrique Marx, era un prestigioso abogado, de origen judío. Para poder seguir ejerciendo su profesión, en medio de las severas restricciones de la monarquía prusiana, tuvo que convertirse al luteranismo, la principal denominación protestante. Igualmente, fue un hombre de la Ilustración, un liberal clásico, interesado en las ideas de filósofos como Immanuel Kant y Voltaire.

La madre de Karl Marx, Henriette Pressburg, proven√≠a de una pr√≥spera familia holandesa, tambi√©n de origen jud√≠o, que entre uno de sus negocios lleg√≥ a fundar Philips, la muy conocida compa√Ī√≠a electr√≥nica.

Poco se sabe de la ni√Īez de Marx. Era el tercero de nueve hijos, de los cuales cinco murieron de tuberculosis a temprana edad. En principio, fue educado directamente por su padre, hasta que al llegar a los 12 a√Īos de edad ingres√≥ al bachillerato.

En 1835, a los 17 a√Īos de edad, Karl Marx se matricul√≥ en la Universidad de Bonn para estudiar jurisprudencia y ser abogado, al igual que su padre. No obstante, no se sinti√≥ identificado con los estudios de derecho; y al a√Īo siguiente, en 1836, se traslad√≥ a la Universidad de Berl√≠n, donde r√°pidamente se sinti√≥ atra√≠do por las ideas de Hegel, el reconocido fil√≥sofo alem√°n.

De la filosofía hegeliana al materialismo dialéctico

La Universidad de Berl√≠n, fundada por Guillermo von Humboldt, era considerada por aquellos a√Īos como el mejor centro de educaci√≥n superior del mundo. Hab√≠a un espectacular ambiente cultural y art√≠stico y una efervescencia intelectual que provoc√≥ la fascinaci√≥n del joven Marx.

Para esa época se encontraban en boga las ideas filosóficas de Federico Hegel, quien promovió el concepto de racionalidad.  A través de la amistad de dos jóvenes profesores de filosofía, Bruno Bauer y Ludwig Feuerbach, Karl Marx ingresó al Círculo de los Jóvenes Hegelianos, que elaboraron una concepción radical de la filosofía hegeliana, que los condujo de la metafísica a la dialéctica.

De acuerdo con sus propias palabras, lo que Marx hizo con la filosof√≠a de Hegel fue colocarla ‚Äúpatas arriba‚ÄĚ. Es decir, mientras Hegel cre√≠a en una visi√≥n en la que la conciencia engendra el ser, Marx, por el contrario, part√≠a de la premisa de que es el ser, lo material, lo que da origen a la conciencia, o lo espiritual.

De esa concepción surgió la base de lo que sería el materialismo dialéctico, en oposición a la dialéctica idealista.  Sobre este particular, sin embargo, sus ideas quedaron más claramente establecidas en su onceava tesis sobre Feuerbach, en las que afirmó: “Hasta ahora, los filósofos que nos han precedido no han hecho más que contemplar el mundo. De lo que se trata es de transformarlo.

Al término de sus estudios superiores, el joven filósofo aspiraba a la cátedra académica. Sin embargo, no le fue posible. Sus ideas radicales se encontraban en conflicto con el carácter autoritario del Estado prusiano.

Por eso, al trasladarse a la ciudad de Colonia, en Alemania, junto a su esposa, Jenny de Westfalia, con quien hab√≠a contra√≠do nupcias recientemente, inici√≥ una carrera que le iba a servir a lo largo de los a√Īos, para expresar con eficacia sus ideas a un amplio p√ļblico: el periodismo.

Empezó escribiendo, a partir de 1842, en el periódico La Gaceta Renana.  Posteriormente, desde París, en los Anales Franco-Alemanes. Luego, en una publicación de efímera existencia, Adelante; y finalmente, donde realizó su labor más extensa, en el periódico New York Daily Tribune.

De sus trabajos en la prensa fueron publicados los libros, Sobre la Cuestión Judía; El 18 Brumario de Luis Bonaparte; La Guerra Civil en Francia; La Guerra Civil en los Estados Unidos; y La Lucha de Clases en Francia.

Entre sus obras acad√©micas se cuentan, Cr√≠tica de la Filosof√≠a del Derecho de Hegel; Ludwig Feuerbach y el Fin de la Filosof√≠a Cl√°sica Alemana; Manuscritos Econ√≥micos y Filos√≥ficos; La Sagrada Familia; La Ideolog√≠a Alemana; Miseria de la Filosof√≠a; El Manifiesto del Partido Comunista; Grundrisse; Contribuci√≥n a la Cr√≠tica de la Econom√≠a Pol√≠tica; y su obra fundamental, El Capital, en tres vol√ļmenes.

En 1844 inició una amistad con Federico Engels, que lo conduciría a realizar varias obras en conjunto, a ampliar su visión filosófica hacia los campos de la economía, la sociología, la política, la antropología y la historia, así como a intervenir, en el plano práctico, en la organización del movimiento obrero europeo.

De la revolucion proletria al siglo XXI

Aunque Marx vio en el sistema capitalista una continuación de la historia como expresión de la lucha de clases, en este caso entre la burguesía y el proletariado, reconoció, sin embargo, su carácter revolucionario.

As√≠ lo hizo junto a Federico Engels en El Manifiesto Comunista, al escribir estas palabras: ‚ÄúLa burgues√≠a ha desempe√Īado, en el transcurso de la historia, un papel verdaderamente revolucionario√Ė En el siglo corto que lleva de existencia, como clase soberana, la burgues√≠a ha creado energ√≠as productivas mucho m√°s grandiosas y colosales que todas las pasadas generaciones juntas. Basta pensar¬† en la aplicaci√≥n de la qu√≠mica a la industria y la agricultura, en la navegaci√≥n de vapor, en los ferrocarriles, en el tel√©grafo el√©ctrico‚ÄĚ.

Frente a eso concluye con la siguiente predicci√≥n: ‚ÄúEl desarrollo de la gran industria socava bajo los pies de la burgues√≠a las bases sobre la que esta produce y se apropia de lo producido. La burgues√≠a produce, ante todo, sus propios sepultureros. Su hundimiento y la victoria del proletariado son igualmente inevitables‚ÄĚ.

Es del alto nivel de desarrollo alcanzado por el capitalismo de donde Marx y Engels derivan la idea de su inevitable desaparición. El socialismo, como etapa de transición hacia el comunismo, solo podría llevarse a cabo como resultado de la contradicción entre el desarrollo de las fuerzas productivas y el estancamiento de los modos de producción.

El triunfo de la Revoluci√≥n bolchevique en 1917, coloc√≥ el nombre de Karl Marx en el epicentro de las grandes transformaciones mundiales. Luego de la Revoluci√≥n rusa se suscitaron varias otras oleadas revolucionarias. Se produjeron insurrecciones socialistas en China y otros pa√≠ses asi√°ticos; en Europa del Este; en √Āfrica y Am√©rica Latina.

Con el desmoronamiento de la Unión Soviética y de otros países socialistas, se consideró que no solo el socialismo, como manera de organización social, sino también el marxismo, como escuela de pensamiento, entraron en crisis.

Para una amplia corriente de opinión, sin embargo, no fue el marxismo lo que se vio afectado con el derrumbe del modelo socialista en varios países.  Esto así, en razón de que las denominadas revoluciones socialistas no se produjeron en países capitalistas con alto nivel de desarrollo de sus fuerzas productivas, sino todo lo contrario.

Sin declararse propiamente marxista, un destacado analista político y económico norteamericano, Jeremy Rifkin, en su más reciente libro, La Sociedad de Coste Marginal Cero, hace una profecía que parece emanada de la pluma de Marx.

Dice as√≠: ‚ÄúComo paradigma econ√≥mico, el capitalismo ha tenido mucho √©xito. Aunque su trayectoria ha sido relativamente breve en comparaci√≥n con otros paradigmas econ√≥micos de la historia, es de justicia reconocer que su impacto, tanto positivo como negativo, en la aventura humana quiz√°s haya sido m√°s profundo y m√°s amplio que el de ninguna otra era econ√≥mica√Ė

Lo √ļnico es que el declive del capitalismo no se debe a ninguna fuerza hostil. Frente al edificio capitalista no se agolpan hordas dispuestas a echar sus puestas abajo. Todo lo contrario. Lo que est√° socavando al sistema capitalista es el √©xito enorme de los supuestos operativos que lo rigen. En el n√ļcleo del capitalismo, en el mecanismo que lo impulsa, anida una contradicci√≥n que lo ha elevado hasta lo m√°s alto y que ahora lo avoca a su fin.‚ÄĚ

El capitalismo de la era digital; del internet de las cosas; de la inteligencia artificial; de la realidad virtual aumentada; de las impresiones 3D; de la robótica; del vehículo sin conductor; del fin del trabajo; y de la transhumanización, parecen ser los sepultureros en el siglo XXI de un sistema que, aunque ha sido reconocido por el propio Marx como el más revolucionario de la historia, encuentra, sin embargo,  en la concentración de la riqueza y en la desigualdad social, la fuente permanente de su razón de ser.

A 200 a√Īos de su natalicio, Karl Marx, desde su tumba, nos env√≠a ese recordatorio.