Lunes, 16 Abril 2018 10:17

El PLD democracia y desarrollo Destacado

Escrito por  Leonel Fern谩ndez
Twitter: @LeonelFernandez Twitter: @LeonelFernandez

Desde que se proclam贸 la independencia de la Rep煤blica, en febrero de 1844, la aspiraci贸n del pueblo dominicano siempre fue el de poder constituirse en una sociedad democr谩tica, desarrollada, pr贸spera y con garant铆as de bienestar social para el grueso de su poblaci贸n.

Sin embargo, en casi dos siglos de existencia como naci贸n, esa combinaci贸n de democracia con desarrollo, no hab铆a sido conquistada m谩s que durante los gobiernos del Partido de la Liberaci贸n Dominicana.

A decir verdad, al nacer, la Rep煤blica Dominicana surgi贸 en ruinas. La guerra contra Hait铆 para conquistar la independencia dej贸 al gobierno naciente con total carencia de recursos. Para enfrentar esa situaci贸n, el gobierno del general Pedro Santana inici贸 una pr谩ctica que habr铆a de llevarse a cabo durante muchos a帽os: la emisi贸n de papel moneda sin respaldo en la producci贸n.

Los tres gobiernos de Santana, que se extienden, con intervalos, desde 1844 hasta 1861, cuando se produjo, por su iniciativa, la Anexi贸n a Espa帽a, fueron autoritarios, desde el punto de vista pol铆tico, e ineficaces, desde la perspectiva econ贸mica.

Igual ocurri贸 con su rival pol铆tico de la 茅poca: Buenaventura B谩ez. En las cinco ocasiones en que desempe帽贸 la m谩xima magistratura del Estado, foment贸 el caos pol铆tico; ofreci贸 en concesi贸n la soberan铆a nacional a cualquier potencia extranjera; y suscit贸 la ruina econ贸mica y el desasosiego social, en medio de un estilo de gobierno de naturaleza autoritaria.

No obstante, durante el siglo XIX, hubo destacadas figuras pol铆ticas, de car谩cter democr谩tico-liberal, como fueron los casos de Benigno Filomeno de Rojas, Ulises Francisco Espaillat y Francisco Gregorio Billini, todos los cuales llegaron a dirigir los destinos de la vida nacional, pero por la brevedad en que lo hicieron, no alcanzaron a realizar una obra importante de desarrollo.

Con posterioridad a la guerra de la Restauraci贸n (1863-1865), el 煤nico punto luminoso de la historia nacional se encuentra con la llegada al poder del Partido Azul, a trav茅s de la figura del general Gregorio Luper贸n, en 1879.

A trav茅s de seis presidentes de la Rep煤blica, el Partido Azul ejerci贸 el poder durante 20 a帽os. En principio, lo hizo en forma democr谩tica. Aspiraba a convertir en realidad el sue帽o de Juan Pablo Duarte y de los independentistas de una naci贸n libre, democr谩tica, soberana y de progreso para todos sus habitantes. Sin embargo, por la corta duraci贸n de los mandatos de los presidentes de car谩cter democr谩tico, estos no pudieron impulsar el desarrollo econ贸mico y social del pa铆s. A quien le correspondi贸 llevar esto 煤ltimo a cabo, fue, parad贸jicamente, a quien no ejerci贸 el mando en base a los principios democr谩tico-liberales: el general Ulises Heureaux (Lil铆s).

Lil铆s, Mon, Trujillo y Balaguer

Durante la 茅poca de Lil铆s fue que empez贸 a desarrollarse la industria azucarera moderna, as铆 como el incremento de la producci贸n de tabaco, caf茅 y cacao.聽 Igualmente, fue durante su per铆odo que se construyeron los ferrocarriles que iban de S谩nchez a La Vega; y de Santiago a Puerto Plata.

Con Lil铆s, hubo, pues, desarrollo material en la Rep煤blica Dominicana, pero con total ausencia de valores democr谩ticos en el ejercicio del poder pol铆tico. Al tiempo que aumentaba la riqueza material del pa铆s, Lil铆s se dedicaba a eliminar a sus adversarios pol铆ticos; y eso hizo que se convirtiera en un sanguinario dictador.

Luego de la turbulencia pol铆tica que se produjo con motivo de la muerte del general Lil铆s, emergieron como figuras del momento, el comerciante de la L铆nea Noroeste, Juan Isidro Jimenes; y el general Horacio V谩squez.

Pero el personaje que m谩s se destac贸 durante los primeros a帽os del siglo XX fue el mocano Ram贸n C谩ceres (Mon), quien gobern贸 entre 1905 y 1911; y durante esos seis a帽os realiz贸 una notable labor de recuperaci贸n y expansi贸n de la econom铆a nacional.

Pero, igual que varios de sus antecesores, gobern贸 con mano tan dura, que todav铆a hoy se le recuerda bajo el apelativo de 鈥減reso por la guardia de Mon鈥.

Aunque no en orden cronol贸gico, la figura que sucede al general Mon C谩ceres en el poder, en t茅rminos de transformaci贸n econ贸mica y social, es Rafael Le贸nidas Trujillo.

Al llegar a convertirse en la m谩xima autoridad del gobierno en 1930, Trujillo encontr贸 a una Rep煤blica Dominicana limitada en alcance econ贸mico, pr谩cticamente convertida en una aldea, con una predominante poblaci贸n rural.

En sus m谩s de 30 a帽os de ejercicio gubernamental, el hombre fuerte de San Crist贸bal contribuy贸 a transformar, desde el punto de vista econ贸mico y social a nuestro pa铆s. Construy贸 carreteras, puentes, escuelas, hospitales, acueductos e importantes edificaciones p煤blicas.

Fue el creador de la moneda nacional; el constructor del Banco Central de la Rep煤blica; y quien redujo la deuda p煤blica externa, con la firma del tratado Trujillo-Hull.

Pero, si eso logr贸 Trujillo en el plano material, sus haza帽as en el aspecto pol铆tico lo condenaron ante la historia. Adem谩s de haber acumulado una gran fortuna personal, en base al manejo il铆cito de fondos p煤blicos, se convirti贸 en un cruel dictador, que no solo apresaba a sus enemigos, sino que los somet铆a a persecuci贸n, torturas y muerte.

Su poder fue omn铆modo. Nadie escapaba a sus actos de violencia, fueran dominicanos o extranjeros; hombres o mujeres; ciudadanos simples o personalidades encumbradas. En fin, un hombre dispuesto a realizar todo lo que considerase necesario para mantener las riendas del poder.

Por su parte, los siete gobiernos que encabez贸 el doctor Joaqu铆n Balaguer, una figura de leyenda, fueron diferentes a los de Trujillo. Circunstancias dif铆ciles de la vida nacional, en el proceso de transici贸n a la democracia, lo condujeron a aplicar, en determinados momentos, fuertes medidas de coerci贸n, con la finalidad de garantizar lo que 茅l consideraba como necesaria estabilidad pol铆tica de la naci贸n.

Sin embargo, su obra material es indiscutible. Durante sus periodos de gobierno hubo, generalmente, significativos niveles de crecimiento de la econom铆a; y fuertes inversiones en obras p煤blicas que se extendieron por todo el 谩mbito del territorio nacional.

Pero si bien alcanz贸 esos logros e hizo importantes aportes para alcanzar la convivencia pac铆fica entre los dominicanos, por los momentos de represi贸n pol铆tica durante el periodo de los 12 a帽os, y el cuestionamiento a algunos de sus triunfos electorales, ciertos sectores de la opini贸n p煤blica nacional consideran que no dispone de los m茅ritos requeridos para figurar entre los paladines de la democracia dominicana.

Blancos y morados

Al llegar don Antonio Guzm谩n al poder, en el 1978, se produjo una gran ilusi贸n en el pueblo dominicano de que al fin el pa铆s entrar铆a en una nueva etapa de consolidaci贸n de sus instituciones democr谩ticas,聽 de prosperidad y justicia social.

El presidente Guzm谩n logr贸 hacer avanzar la democracia en el pa铆s. Los presos pol铆ticos fueron puestos en libertad, y se produjo el retorno de los exiliados. Reinaba un ambiente de optimismo y se miraba hacia el futuro con gran esperanza.

聽Sin embargo, no fue as铆 desde el punto de vista econ贸mico y social. La Rep煤blica Dominicana no pudo lograr sus metas en esos 谩mbitos como se esperaba. Los gobiernos del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), tanto la gesti贸n del presidente Guzm谩n, como las de sus sucesores, no pudieron ponerse a la altura de las expectativas nacionales con respecto a las necesidades de cambio que el pa铆s requer铆a.

De esa manera, al finalizar el siglo XX, alcanz贸 a subir las escalinatas del Palacio Nacional, el Partido de la Liberaci贸n Dominicana (PLD), con una agenda de reforma y modernizaci贸n del Estado, as铆 como de transformaciones en las distintas 谩reas de la econom铆a y de la sociedad.

Al acercarse a casi 20 a帽os de poder, el partido fundado por Juan Bosch, aun en medio de obst谩culos y dificultades, de car谩cter nacional e internacional, puede, sin embargo, exhibir un conjunto de obras y de proyectos, tanto en lo pol铆tico-institucional, como en lo relativo al progreso material, como no se hab铆a conocido antes en la historia de la Rep煤blica.

Durante los hasta ahora cinco periodos de gobierno pelede铆sta, la econom铆a dominicana ha crecido a niveles impresionantes. La capacidad de generaci贸n de riquezas se ha m谩s que cuadruplicado. La pobreza extrema ha pr谩cticamente desaparecido. Se ha alcanzado la seguridad alimentaria. Se ha impulsado la producci贸n agropecuaria. La clase media se ha expandido. Las principales enfermedades infecto-contagiosas han sido controladas. La mortalidad materna e infantil han disminuido. Las expectativas de vida han aumentado.

Las instituciones p煤blicas han modernizado sus servicios. Las carreteras y las v铆as de comunicaci贸n se han extendido por todo el territorio nacional.聽 Se han construido puentes, elevados, t煤neles y circunvalaciones. Se instal贸 un moderno sistema de transporte, a trav茅s del Metro de Santo Domingo. Se ha incrementado el turismo. Ha habido un aumento de la inversi贸n extranjera. Las zonas francas han crecido; y nunca antes como ahora la presencia internacional de la Rep煤blica Dominicana hab铆a sido tan notable.

En fin, ha sido durante los periodos de gobierno del Partido de la Liberaci贸n Dominicana que nuestro pa铆s ha podido, por vez primera, combinar sus anhelos de paz y armon铆a, dentro del marco de la democracia, y unos determinados niveles de prosperidad, bienestar y desarrollo, como resultado de una expansi贸n sostenida de nuestra capacidad de producci贸n y distribuci贸n de riquezas.

Se reconoce que la labor realizada durante los gobiernos del PLD no constituye una obra perfecta. Pero no cabe dudas de que ha sido, hasta ahora, lo que m谩s se ha aproximado a las aspiraciones y sue帽os albergados por el pueblo dominicano de combinar la democracia con el desarrollo.

Ese es un legado hist贸rico tan importante que de seguro har铆a orgulloso al profesor Juan Bosch; y por eso mismo, su preservaci贸n, en estos momentos, se convierte en la tarea m谩s importante de la familia pelede铆sta.