Viernes, 13 Abril 2018 11:21

El empresario como ser dadivoso

Escrito por  Eduardo Jorge Prats
Twitter: @EdJorgePrats Twitter: @EdJorgePrats

En 2006 me refer√≠a a las ideas de Slavoj Zizek respecto al surgimiento de una pl√©yade de empresarios globales (Bill Gates, George Soros, etc.) que, seg√ļn el fil√≥sofo esloveno, pretenden conciliar lo supuestamente inconciliable: el capitalismo global de Davos con los nuevos movimientos sociales de Porto Alegre. Opinaba que, contrario a lo que sostiene Zizek, quienes √©l denominaba, siguiendo al periodista franc√©s Oliviar Malnuit, ‚Äúcomunistas liberales‚ÄĚ, en realidad eran liberales comunistas, que tienen m√°s en com√ļn con la nueva izquierda que con la derecha nacionalista, contaminante, discriminante y autoritaria y que, al igual que aquella, ‚Äúcreen en la responsabilidad social de las empresas, el respeto al medio ambiente, el valor de la educaci√≥n y de los recursos humanos, la transparencia de las transacciones, el apego a un c√≥digo estricto de conducta, y la importancia del ocio y del trabajo creativo‚ÄĚ. Se√Īalaba, apoyado en Antonio Negri y Michael Hardt, que ‚Äúlas verdaderas fuerzas conservadoras son hoy d√≠a la derecha nacionalista y autoritaria y la izquierda que todav√≠a cree en la gran lucha contra el capitalismo‚ÄĚ, que, ‚Äúen verdad, los movimientos emancipadores y contrahegem√≥nicos nacen hoy de las entra√Īas mismas del capitalismo: los liberales comunistas son al capitalismo lo que los comunistas tornados en socialdem√≥cratas fueron al movimiento comunista‚ÄĚ y que lo que hab√≠a que preguntarse era ‚Äúsi, as√≠ como el capitalismo se vir√≥ a la econom√≠a social de mercado en el siglo pasado, por obra y gracia de las luchas de los trabajadores y de su vanguardia la social democracia, la izquierda podr√° reconciliar -y reinventar- los viejos ideales de la emancipaci√≥n social con las fuerzas del nuevo capitalismo global (‚ÄúLos liberales comunistas‚ÄĚ, 2 de junio de 2006).

Doce a√Īos despu√©s de este art√≠culo las cr√≠ticas contra los liberales comunistas, principalmente en contra de su filantrop√≠a y, en especial, contra Soros, considerado epitome de todo lo malo que representan aquellos, no han cesado de crecer. Ya es conocida la opini√≥n de la izquierda radical reaccionaria, resumida en la opini√≥n de Zizek: ‚ÄúLa rutina diaria de Soros es la mentira personificada: la mitad de su tiempo de trabajo est√° dedicado a la especulaci√≥n financiera, la otra mitad a actividades ‚Äėhumanitarias‚Äô (financiar actividades culturales y democr√°ticas en pa√≠ses poscomunistas, escribir ensayos y libros) que van en contra de los efectos de sus propias especulaciones‚ÄĚ. La ultra derecha, nacionalista y autoritaria, por su parte, ve a Soros detr√°s de todas las causas que le disgustan: la defensa de los negros estadounidenses frente a la violencia policial, la cr√≠tica al Brexit, y el apoyo a los inmigrantes ilegales, a la comunidad LGBT y a los palestinos que sufren violaciones de derechos humanos por parte de los cuerpos armados israel√≠s. Pero las cr√≠ticas no se limitan a Soros. Por solo citar un ejemplo m√°s o menos reciente, la donaci√≥n de 320 millones de euros hecha por Amancio Ortega para la renovaci√≥n de los equipos de diagn√≥stico y tratamiento del c√°ncer en los hospitales p√ļblicos espa√Īoles fue criticada por considerarse que el due√Īo de Zara lo que deb√≠a hacer era pagar m√°s impuestos y dejar que el Estado espa√Īol afrontase ese gasto de salud.

La cr√≠tica principal a la actividad filantr√≥pica de los liberales comunistas es que esta implica un fracaso del Estado social pues los problemas de la justicia social deben resolverlos los Estados a trav√©s de los impuestos, la redistribuci√≥n econ√≥mica y las inversiones p√ļblicas. Esta cr√≠tica soslaya que ‚Äúes una l√≥gica retorcida considerar que un rico que dona a causas de progreso social est√° de alg√ļn modo atacando el Estado de bienestar‚ÄĚ (Ricardo Dudda). Es m√°s, como propone Peter Sloterdijkc, y sin que ello implique la eliminaci√≥n de los impuestos -uno de los mayores logros de la modernidad-, hay que propiciar las contribuciones voluntarias, que responden a una sociedad en la que los burgueses no son ya nobles vulgarizados y rentistas, expropiando plusval√≠as a los desvalidos, sino verdaderos ‚Äúworking rich‚ÄĚ, ‚Äúseres dadivosos‚ÄĚ, con un verdadero, leg√≠timo y tim√≥tico impulso donante. Estas donaciones, impulsadas por adecuados ‚Äúnudges‚ÄĚ e incentivos, no hay que verlas como limosnas reproductoras de la pobreza (Claudia Barrientos) sino como complementos esenciales de un Estado social basado en un fuerte sistema tributario. Hoy la Rep√ļblica Dominicana cuenta con una gran mayor√≠a de generosos empresarios, firmemente comprometidos con la filantrop√≠a, y con una Administraci√≥n Tributaria cada d√≠a m√°s moderna, institucionalizada, eficiente y transparente, que sirve de sost√©n al gasto p√ļblico, lo que es clara evidencia de que filantrop√≠a y Estado Social son perfectamente compatibles.