Viernes, 09 Febrero 2018 10:21

Integración e ideología

Escrito por  Manolo Pichardo
Twitter: @ManoloPichardo Twitter: @ManoloPichardo

Un debate ríspido fluía entre argumentaciones de peso, peroratas insustanciales, oraciones sucesivas inconexas y desviadas de los elementos normativos y conceptuales que forman la base de un proceso de integración regional; un exhibicionismo discursivo de los que siempre procuran un goce individual (en solitario, a lo interior), que no es más que buscar desembocadura en un orgasmo intelectual, caracterizaron el inicio de la reunión plenaria del Parlamento Centroamericano (Parlacen) el pasado mes de enero.

 Un punto de agenda de esos que por ser de orden administrativo distrae a los parlamentarios de los asuntos que deben enfocarse con mayor seriedad y niveles de conciencia, llevó al encendido debate que, por suerte, devino en cuestiones de fondo, como la existencia de las llamadas Bancadas Nacionales, los Grupos Parlamentarios y la disposición en que deben estar agrupados los diputados en sus curules.

¬†Se me ocurri√≥ plantear, como lo he venido haciendo, que las Bancadas Nacionales no son una expresi√≥n jur√≠dica del tratado Constitutivo del Parlacen, sino que son el producto de una medida de car√°cter administrativo que en su momento, hace poco m√°s de una d√©cada, respondi√≥ a cuestiones presupuestarias, debido a que las cuotas aportadas por los Estados desde 1991, resultaban insuficientes para que los Parlamentarios permanecieran por dos semanas o m√°s en el pa√≠s sede, pues el d√≥lar se hab√≠a devaluado tanto que hac√≠a imposible sostenerse por tantos d√≠as con los vi√°ticos rebajados en t√©rminos de la capacidad de compra. He venido argumentando que las Bancadas Nacionales no deben existir; que solo debemos ser¬† oficinas operativas, porque resulta un contrasentido ‚Äútrabajar‚ÄĚ por la integraci√≥n regional y actuar como pa√≠s y no como bloque. Este argumento me condujo a reflexionar, como lo he hecho en repetidas veces, sobre la forma en que est√°n agrupados los diputados en la Plenaria. Insist√≠ en que agruparlos por bancadas nacionales es un absurdo, que las curules deben estar dispuestas para congregar a los Grupos Parlamentarios, que son expresiones de formaciones partidarias con identidades ideol√≥gicas determinadas.

 Un amigo de mucha experiencia y formación, exvicepresidente de un país que aprecio, salió en defensa de las Bancadas Nacionales e incluso sugirió que deberían ser incluidas en una reforma al Tratado, porque las ideologías están desapareciendo. Fuera del salón de debates le expliqué lo irracional de sentar en un mismo espacio a ultra conservadores y liberales, cuando en los grupos parlamentarios habían fijado posiciones en bloque sobre los temas que se discutan en Plenaria; que lo lógico era agruparlos para que tuvieran la facilidad de estar cerca para consultas, como hacen los parlamentarios europeos.

¬†Pareci√≥ convencido, pero en cuanto a lo ideol√≥gico se manten√≠a firme, obviando que las ideolog√≠as son sistemas de ideas que expresan una visi√≥n del mundo; son las maneras en que concebimos la responsabilidad y los fines del Estado, el manejo de la econom√≠a, la salud, la educaci√≥n, el concepto que tenemos de democracia y libertad; todo partiendo desde una perspectiva clasista, religiosa, filos√≥fica; en fin, cabe aqu√≠ la corriente expresi√≥n de que ‚Äúcada cabeza es un mundo‚ÄĚ para entender que siempre habr√°n diferentes puntos de mira, y por tanto, ideas que se conjuguen para parir ideolog√≠as. De hecho el discurso de la muerte de las ideolog√≠as tiene una base ideol√≥gica que procura el cese del debate para que el punto de mira de las¬† clases dominantes prevalezca de forma natural y sin cuestionamientos.