Viernes, 01 Diciembre 2017 09:56

Un catal√°n en la corte del dictador Trujillo

Escrito por  Eduardo Jorge Prats
Twitter: @EdJorgePrats Twitter: @EdJorgePrats

Leyendo ‚ÄúWalter Benjamin: A Critical Life‚ÄĚ, la monumental biograf√≠a del fil√≥sofo jud√≠o alem√°n escrita por Howard Eiland y Michael W. Jennings, me entero que Max Horkheimer hab√≠a intentado en 1940 conseguir empleo y residencia en la Rep√ļblica Dominicana para su amigo Benjamin.

Que Horkheimer no lograse conseguir que Benjamin se asentase en Santo Domingo me llam√≥ la atenci√≥n pues, como bien ha demostrado Bernardo Vega, mucho antes de la matanza de haitianos ordenada por Rafael Le√≥nidas Trujillo en 1937, pero, con mucho mayor intensidad, cuando empeora la imagen internacional del r√©gimen trujillista como consecuencia de dicha matanza y, simult√°neamente, se produce un notable incremento de la persecuci√≥n de los jud√≠os en Europa, el mal llamado ‚ÄúBenefactor de la Patria‚ÄĚ hab√≠a mostrado p√ļblica y continuamente su inter√©s de que el pa√≠s acogiese al menos un mill√≥n de jud√≠os europeos. La pol√≠tica de Trujillo contrastaba con la de gobiernos como el de Eduardo Santos en Colombia que, como bien revela Juan Camilo Restrepo (‚Äú¬ŅPor qu√© Kelsen no vino a Colombia?‚ÄĚ, 7 de julio de 2016, www.ambitojuridico.com), a pesar de que recibi√≥ a los refugiados de la Guerra Civil espa√Īola, desde el a√Īo 1938 prohibi√≥ a los funcionarios consulares colombianos en el extranjero visar ‚Äúpasaportes de individuos que hayan perdido su nacionalidad de origen o no la tengan‚ÄĚ, lo que impidi√≥ al gran jurista Hans Kelsen obtener visa para impartir clases en la Universidad Nacional de Colombia y le oblig√≥ a radicarse finalmente en Estados Unidos, donde desarrollar√≠a su segunda, √ļltima y fruct√≠fera etapa de su vida acad√©mica, aunque ello no impedir√≠a la enorme influencia que el austr√≠aco, a partir de 1940, ejercer√≠a en la evoluci√≥n de la Filosof√≠a del Derecho en Colombia, en el sistema constitucional inaugurado en 1991 por el constituyente colombiano y en la teor√≠a neoconstitucionalista que le sirve de sustento.

Casi tres meses despu√©s que Horkheimer comunicara a Benjamin su fracaso en el intento de residenciarlo en Santo Domingo, el 26 de septiembre de 1940, con un grupo de polic√≠as del r√©gimen franquista en la puerta, tras serle negada tambi√©n la posibilidad de cruzar Espa√Īa y viajar en barco de Lisboa a Estados Unidos, Benjamin muere solo en la habitaci√≥n del hotel que le acogi√≥ en el pueblo catal√°n de Port Bou. Dej√≥ una nota en la que dec√≠a que ‚Äúen una situaci√≥n sin salida no tengo m√°s opci√≥n que ponerle fin‚ÄĚ, lo que parec√≠a ser indicio de un suicidio, logrado gracias a una sobredosis de morfina, lo que no se compadece, sin embargo, con la ‚Äúhemorragia cerebral‚ÄĚ certificada por el correspondiente m√©dico legista como causa de su muerte, que lleva a algunos, como el escritor Stuart Jeffries, a sostener la hip√≥tesis de que Benjamin fue asesinado por agentes de Stalin, en connivencia con los nazis en virtud del pacto de no agresi√≥n firmado entre la Uni√≥n Sovi√©tica y Alemania en 1939.

Como una de esas ‚Äúcoincidencias significativas‚ÄĚ a las que se refer√≠a Carl Jung, en el mismo a√Īo de 1940 en que Benjamin no puede viajar a Santo Domingo ni Kelsen a Colombia, llega a la Rep√ļblica Dominicana un intelectual espa√Īol, catal√°n (como el pueblo donde muri√≥ Benjamin, otra coincidencia), desconocido en esa √©poca ‚Äďy todav√≠a hoy- por la comunidad literaria iberoamericana. Su nombre es Baltasar Mir√≥ y vivir√≠a en el pa√≠s hasta 1946, viajando despu√©s ‚Äאּoh, juguetona coincidencia!- a Colombia y, posteriormente, a Buenos Aires, donde se suicidar√≠a ‚Äďnueva coincidencia-, al igual que Stefan Zweig en Petr√≥polis (Brasil) y Benjamin en Port Bou. Me he topado con este personaje gracias a un magn√≠fico art√≠culo de Guilia Nazo (‚ÄúEl exilio de Baltasar Mir√≥ entre varias fronteras‚ÄĚ). Mir√≥ llega a la Rep√ļblica Dominicana, como refugiado republicano huyendo del General√≠simo Francisco Franco, autoproclamado ‚Äúcaudillo de Espa√Īa por la gracia de Dios‚ÄĚ. Arriba a un pa√≠s cuyo sistema pol√≠tico es la ant√≠tesis de la derrotada Rep√ļblica espa√Īola. Se trata de un r√©gimen, en palabras de Allen Wells (‚ÄúUn Si√≥n Tropical: el general Trujillo, Franklin Roosevelt y los jud√≠os de Sos√ļa‚ÄĚ), ‚Äúobsesionado con detener la ola de inmigrantes haitianos que cruzaban la frontera occidental de su pa√≠s‚ÄĚ pero que, en Sos√ļa, buscando ‚Äúblanquear la raza‚ÄĚ, recibir√≠a ‚Äúcon los brazos abiertos a los refugiados jud√≠os que hu√≠an del arianismo nazi: ir√≥nicamente esos mismos jud√≠os eran objeto de desprecio y escarnio en Europa por sus caracter√≠sticas ‚Äėraciales‚Äô‚ÄĚ. Mir√≥, seg√ļn Nazo, se sumar√≠a al dispositivo propagand√≠stico de Trujillo, al ‚Äúdiscurso de la repetici√≥n‚ÄĚ (Di√≥genes C√©spedes), la ‚Äújerga‚ÄĚ (Andr√©s L. Mateo) de la ‚ÄúPatria nueva‚ÄĚ, concreci√≥n pragm√°tica del viejo sue√Īo elitista del arielismo eterno de los intelectuales nacionalistas, ‚Äúque encontraron en la dictadura de Trujillo la realizaci√≥n del Estado arielista‚ÄĚ (C√©spedes). Viaja a los alrededores de El√≠as Pi√Īa y ah√≠ se inspira para escribir sus ‚ÄúCartones de la frontera‚ÄĚ, donde presenta la ‚Äúdominicanizaci√≥n de la frontera‚ÄĚ como ‚Äúgesta de la hispanidad‚ÄĚ y considera al negro dominicano como un elemento plenamente integrado ‚Äúen lo espa√Īol‚ÄĚ y contrapuesto al primitivo, peligroso e insalvable ‚Äúnegro africano‚ÄĚ de Hait√≠. Trist√≠simo destino el de este catal√°n obligado, recurriendo a ‚Äúuna manida ret√≥rica hispan√≥fila,‚ÄĚ a ‚Äúcontrastar las tinieblas del mundo haitiano con la luz, carga de destellos castellanos, de la misi√≥n del tirano dominicano‚ÄĚ, enalteciendo as√≠ a una Espa√Īa que el racismo nacionalista catal√°n ‚Äďal igual que el vasco de Sabino Arana y el gallego de Castelao- siempre consider√≥ ‚Äúafricana‚ÄĚ, hogar de castellanos -solo comparables a ‚Äúlos zul√ļes y los antrop√≥fagos‚ÄĚ, verdaderos ‚Äúbereberes de la Pen√≠nsula‚ÄĚ ib√©rica, con ‚Äúsangre √°rabe y africana‚ÄĚ inoculada-, refugio del ‚Äújud√≠o peninsular‚ÄĚ y madriguera del ‚Äúan√°rquico andaluz‚ÄĚ, este √ļltimo ‚Äúhombre poco hecho, un hombre que hace cientos de a√Īos que pasa hambre y vive en estado de ignorancia y de miseria cultural, mental y espiritual.‚ÄĚ