Lunes, 09 Octubre 2017 14:13

El Partido Azul en la historia nacional

Escrito por  Leonel Fern√°ndez
Twitter: @LeonelFernandez Twitter: @LeonelFernandez

El Partido Azul, liderado por el general Gregorio Luper√≥n, emergi√≥ como una gran fuerza pol√≠tica varios a√Īos despu√©s de haberse realizado la Guerra de la Restauraci√≥n (1863-1865), la cual puso fin al acto ignominioso de la Anexi√≥n a Espa√Īa llevada a cabo por el general Pedro Santana en 1861.

Sin embargo, las raíces del Partido Azul se encuentran en la Revolución de 1857, en la que los pueblos del Cibao organizaron una insurrección en contra  del gobierno de Buenaventura Báez con el propósito de establecer un sistema político basado en las doctrinas liberales y democráticas, que eran las más avanzadas de aquellos tiempos.

Miembros de una nueva generación, los integrantes del Partido Azul eran los herederos legítimos del  Movimiento de La Trinitaria y de Juan Pablo Duarte. Sus fuentes de inspiración la encontraban en las ideas y el pensamiento de figuras tan ilustres como Pedro Francisco Bonó, Ulises Francisco Espaillat y Benigno Filomeno de Rojas.

Esa nueva generación llegó  al poder en 1879, cuando el general Luperón, junto a otras destacadas figuras militares de la época,  luego de haberse levantado en armas en contra del gobierno del general Césareo Guillermo, instaló un gobierno provisional en Puerto Plata.

A partir de ese momento, el Partido Azul se convertir√≠a en la organizaci√≥n pol√≠tica m√°s exitosa que hab√≠a conocido el pa√≠s durante el siglo XIX, el cual gobernar√≠a durante 20 a√Īos consecutivos, pasando por distintas etapas, hasta 1899, cuando se produjo la muerte del general Ulises Heureaux, conocido como Lil√≠s.

Inmediatamente, tras llegar al poder, lo primero que hizo el general Gregorio Luper√≥n fue convocar una Convenci√≥n Nacional con la finalidad de aprobar una nueva Constituci√≥n, la cual consign√≥ que el ejercicio de la Presidencia de la Rep√ļblica estar√≠a limitada a tan solo dos a√Īos.

Gobiernos azules

Al instalar su gobierno provisional en Puerto Plata, con el apoyo entusiasta de la mayoría de la población, el general Gregorio Luperón designó como delegado suyo en la Capital,  el Sur y el Este, así como Ministro de Guerra y Marina, a su lugarteniente y amigo, el general Ulises Heureaux.

Al concluir su mandato, el padre Fernando Arturo de Meri√Īo inici√≥ su ejercicio presidencial, el cual se extendi√≥ por dos a√Īos, desde 1880 a 1882.¬†

Al igual que el general Luper√≥n, el padre Meri√Īo tambi√©n empez√≥ a ejecutar su mandato con una actitud democr√°tica, de respeto a las libertades p√ļblicas, y liberal.

Sin embargo, a medida que su gobierno avanzaba, antiguos partidarios de Buenaventura B√°ez iniciaban conspiraciones en su contra. Para contrarrestarlos, el padre Meri√Īo dict√≥ el llamado Decreto de Santo Fernando, en virtud del cual ordenaba que todo aquel que fuese encontrado con las armas en las manos en contra del gobierno ser√≠a castigado con la pena de muerte.

Varios sufrieron ese castigo; y fue tal la sangre derramada que algunos han llegado a calificar el gobierno del padre Meri√Īo como de una dictadura.

Sea como fuere, al terminar el per√≠odo presidencial del padre Meri√Īo, result√≥ electo, por recomendaci√≥n del general Gregorio Luper√≥n, Ulises Heureaux, el temible Lil√≠s, quien, en principio, como ha podido observarse, fue un gran protegido del general puertoplate√Īo.¬†

Para el general Luper√≥n, esa elecci√≥n de Lil√≠s era en verdad un reconocimiento necesario a los¬† muchos m√©ritos que √©ste¬† hab√≠a acumulado en favor del Partido y de la Rep√ļblica desde que se integr√≥, siendo muy joven, como soldado en la gesta de la Restauraci√≥n.

Ulises Heureaux, Lil√≠s, fue acompa√Īado como Vicepresidente por el general Casimiro Nemesio de Moya; y al¬† igual que sus antecesores, ejerci√≥ el mando con criterio democr√°tico por un per√≠odo de dos a√Īos, desde 1882 hasta 1884.¬†

Sin embargo, aprovechando su posici√≥n de mando, procur√≥ atraerse el apoyo de connotadas figuras del Partido Rojo, el partido de Buenaventura B√°ez, ante el vac√≠o pol√≠tico dejado por √©ste, primero, por su salida del poder; y luego, por su fallecimiento en el exilio, ocurrido precisamente en el 1884. Esos viejos l√≠deres del baecismo le vendieron la idea al entonces Presidente de la Rep√ļblica, Ulises Heureaux,¬† de que debido a su arraigo pol√≠tico y militar, √©l deber√≠a considerar erigirse en¬† el nuevo l√≠der del Partido Azul, ya que ellos estaban dispuestos a ofrecerle el apoyo de los baecistas que operaba en la regi√≥n Sur del pa√≠s.

Ulises Heureaux acept√≥ la sugerencia; y en las pr√≥ximas elecciones ya ejerc√≠a maniobras para que los candidatos a la Presidencia y Vicepresidencia de la Rep√ļblica fueran los que √©l apoyaba, esto es, Francisco Gregorio Billini y Alejandro Woss y Gil.

A esas candidaturas, sin embargo, se opusieron por vez primera en las filas de los azules, las del general Segundo Imbert y Casimiro Nemesio de Moya, quien hasta esos momentos se desempe√Īaba como Vicepresidente de Lil√≠s.

Estas √ļltimas candidaturas, de hecho, resultaron ganadoras en esos comicios. Sin embargo, Heureaux, seg√ļn refiere el propio general Gregorio Luper√≥n, incurri√≥ en un fraude enorme, ya que ‚Äúviol√≥ groseramente la ley, metiendo quince mil votos en las urnas, y el Congreso poco avisado, proclam√≥ la candidatura de Billini y Gil‚ÄĚ.

Estos fueron, de manera ileg√≠tima,¬† juramentados¬† como Presidente y Vicepresidente de la Rep√ļblica,¬† el 1 de septiembre de 1884.

Todo eso resultaba Increíble. En el partido heredero de las ideas patrióticas de Duarte y los trinitarios; el de la doctrina liberal; en el glorioso partido de la epopeya de la Restauración, se había incurrido en un fraude vulgar.

De ahí en adelante, la unidad del partido se resquebrajó; la mística generada por una nueva generación en el poder, imbuida de sentimientos patrióticos, se desvaneció; y el país entró en una situación de anarquía  que sólo  culminaría cuando Lilís se convirtió en dictador.

Auge y caida de los azules

Por supuesto, el √©xito pol√≠tico inicial de los miembros del Partido Azul no s√≥lo estuvo en el hecho de que aspiraban a introducir ideas liberales y democr√°ticas en la Rep√ļblica Dominicana del siglo XIX.

Tambi√©n se debi√≥ al hecho de las profundas transformaciones econ√≥micas y sociales que el pa√≠s experiment√≥ durante las √ļltimas dos d√©cadas del siglo decimon√≥nico.¬†

Pero, a√ļn antes, en medio de la situaci√≥n de profundas carencias que se viv√≠an en distintas partes del territorio nacional, el Partido Azul empez√≥ a cobrar fuerza por el apoyo que brind√≥ a los productores de tabaco en la regi√≥n del Cibao.

Entonces el tabaco era el principal producto de exportaci√≥n del pa√≠s. Pero en el Sur, la riqueza descansaba en la ganader√≠a, as√≠ como¬† en la explotaci√≥n de los bosques y la producci√≥n y exportaci√≥n de madera, de lo que se beneficiaba s√≥lo un peque√Īo grupo, due√Īo de grandes extensiones de tierra.

En medio de esa situaci√≥n de dualidad del sistema productivo nacional, se produjo la migraci√≥n de cubanos que sal√≠an de su pa√≠s debido a la¬† guerra de los diez a√Īos, entre 1868 y 1878, que se hab√≠a estado llevando a cabo contra los espa√Īoles para alcanzar la independencia de la patria de Jos√© Mart√≠.

Esos cubanos se establecieron por Puerto Plata, pero tambi√©n por el Sur y el Este del pa√≠s; y en esos lugares instalaron los primeros ingenios azucareros modernos que se conocen en la Rep√ļblica Dominicana.¬†

A partir de los ingenios, se realizó todo un proceso de capitalización y modernización que condujo, entre otros, a la construcción de ferrocarriles, al desarrollo de puertos marítimos y a la colocación de cables telegráficos.

Desde el punto de vista pol√≠tico, el Partido Azul represent√≥ la llegada al poder de la alta y la mediana peque√Īa burgues√≠a, tal como brillantemente lo ha sostenido Juan Bosch, en su cl√°sico texto, Composici√≥n Social Dominicana.¬†

Ahora bien, en lo que ata√Īe al papel de Ulises Heureaux, emite un juicio categ√≥rico. Afirma: ‚ÄúAunque aspiraba, como todos los l√≠deres azules, a convertir el pa√≠s en un Estado burgu√©s, se distingu√≠a de los dem√°s l√≠deres del partido en un aspecto muy importante: el de los procedimientos.¬†

La diferencia entre √©l y sus compa√Īeros del equipo director de los azules se resolv√≠a en la aceptaci√≥n de una palabra. Los otros quer√≠an que Santo Domingo fuese un Estado burgu√©s liberal; a Lil√≠s le bastaba con que fuera un Estado burgu√©s, sin llegar a liberal.‚Ä̬†

Y efectivamente,

así fue.