Lunes, 07 Agosto 2017 11:10

Réplica de carta a Matías Bosch

Escrito por  Vinicio Castillo Semán
Twitter: @VinicioSenador Twitter: @VinicioSenador

“Pequeños, serán pequeños en el número, pero son grandes en su decisión de luchar por esta Patria y por este pueblo”.

Juan Bosch.

Con esas palabras sobre la Fuerza Nacional Progresista (FNP), selló el prócer Juan Bosch la alianza con nuestro partido en un memorable acto celebrado en el Hotel Lina el 14 de diciembre de 1993, en el que uno de los puntos esenciales era la defensa de la soberanía de la República.

Me propuse iniciar este artículo recordando al prócer Bosch, para contrastar la opinión que tenía sobre Marino Vinicio Castillo y la Fuerza Nacional Progresista (FNP) el abuelo de Matías Bosch, con lo cual respondo, de entrada, todas los juicios despectivos y peyorativos de éste sobre nosotros, tanto como familia, como frente a la organización política a la cual pertenecemos.

En la réplica y el debate con Matías Bosch Carcuro lo menos importante para el país son las descalificaciones de tipo personal. Lo verdaderamente trascendente para la edificación de la sociedad dominicana es poderle responder los argumentos centrales a un exponente antinacional que, prevalido del prestigio de su apellido (heredado de su insigne abuelo), ha querido erigirse como un exponente de primer nivel de la causa haitiana en contra de nuestro país.

En su último artículo de respuesta al que yo publicara el lunes pasado, el señor Bosch Carcuro me acusa de “terrorismo mediático”, por el término que suelo usar al referirme a los niveles a que ha llegado la emigración haitiana en nuestro país. Le molesta, le pica que el pueblo dominicano sepa la verdad de lo que está pasando; de que no se trata de un proceso migratorio normal de un país más pobre que otro en busca de mejoría de la suerte de su población. Al señor Bosch Carcuro le pica el término “invasión pacífica”, que es, en realidad, lo que está ocurriendo a través de una frontera imaginaria, donde cruza todo el que le viene en ganas cruzar.

El señor Bosch Carcuro pega el grito al cielo porque he dicho que las cinco provincias fronterizas tienen una población haitiana que ronda en algunos casos más del 50% que la población dominicana y que ésto se debe, no sólo a que se ha permitido de forma irresponsable el asentamiento de pueblos enteros, sino que se han abandonado esas provincias de toda ayuda oficial para incentivar la despoblación dominicana, contrariando el mandato de la Constitución que establece como prioridad nacional la dominicanización de la frontera.

Cuando sostengo públicamente que, una vez las cinco provincias fronterizas tengan una ostensible mayoría de población haitiana, donde la televisión y la radio que se escuchen sean las haitianas (como está ocurriendo con total impunidad), no es descabellado pensar que puedan rebelarse contra el Estado dominicano y reivindicar ese territorio (como ha ocurrido en el pasado), ahora con el apoyo de su nuevo ejército que se está formando con logística de las potencias y que, según ellos mismos han anunciado, será desplegado en la zona fronteriza.    No es terrorismo mediático, Bosch Carcuro; es una realidad, con la cual usted está cohonestando en contra del país que su abuelo gobernó con mucho decoro en el año 1963 y del cual usted ha aceptado que no es ciudadano.

En mis discursos con respecto al tema haitiano no albergo ningún tipo de odio ni de resentimiento en contra de Haití ni de su desdichada población. Todo lo contrario.  Dios, en el que usted no cree, sabe que en nuestro corazón nunca se han albergado sentimientos de persecución, discriminación o prejuicio contra los ciudadanos haitianos.  Lo que entiendo es que por grave y desafortunadas que sean las penurias del pueblo haitiano, nuestra solidaridad como dominicanos tiene un límite que ha sido ya desbordado por mucho.  Entiendo que nuestra responsabilidad primera como dominicanos, son nuestros millones de compatriotas pobres, a los cuales estamos condenando de manera irreversible en su pobreza, al destinar los pocos recursos de que disponemos como Estado para hacernos cargo del drama de los vecinos.

Al señor Bosch Carcuro le dolió mi razonamiento de que para la nación la invasión masiva y pacífica de Haití sobre la República Dominicana es más peligrosa que las intervenciones militares de EEUU en el 1916 y el 1965.  Aunque le duela al abanderado de la causa haitiana contra RD, reitero mi convicción.  Estados Unidos mandó su tropa a territorio de RD, hechos históricos gravísimos que aniquilaron temporalmente la soberanía de nuestra patria. La invasión haitiana masiva y los planes de fusión pretenden aniquilar, no sólo la existencia misma de la República, sino nuestros valores, nuestra cultura, nuestra religión. La reconquista de la parte este de la Isla Hispaniola sin tirar ni un tiro, para establecer el sueño de “única e indivisible”.

Finalmente, es totalmente falso que entendamos que la solución del problema haitiano sea sólo el muro y las deportaciones de ilegales. Hemos sido los abanderados de la protección del mercado laboral de la República Dominicana; de penalizar a los empresarios y empleadores explotadores exigiéndoles el 80/20. Queremos la migración haitiana regularizada y con documentación en el número en que no represente un peligro para los intereses de la República Dominicana, como lo hacen todos los países del mundo.  Ese es el meollo del problema del que el señor Bosch Carcuro huye en forma despavorida abordar en sus artículos.