S√°bado, 10 Junio 2017 12:06

La ética del político

Escrito por  Eduardo Jorge Prats
Twitter: @EdJorgePrats Twitter: @EdJorgePrats

En la pel√≠cula ‚ÄúMujer Maravilla‚ÄĚ (2017), la hero√≠na, Diana, una amazona criada para ser una luchadora invencible, es una mujer poderosa pero idealista pura, que, para combatir a los alemanes en la Primera Guerra Mundial, se une con el mayor Steve Trevor, piloto de la fuerza a√©rea del ej√©rcito estadounidense, y quien es un c√≠nico realista que ha visto los horrores de la contienda y, contrario a Diana, sabe que para poder ganarla efectivamente no es posible salvar todas las vidas en juego, como pretende la joven guerrera, dispuesta a lograr la eterna paz mundial matando a Ares, el dios de la guerra.

Aqu√≠ se contraponen dos versiones extremas de los polos de la c√©lebre distinci√≥n trazada por Max Weber entre la ‚Äú√©tica de la convicci√≥n‚ÄĚ, en virtud de la cual hay que ‚Äúobrar correctamente‚ÄĚ, y la ‚Äú√©tica de la responsabilidad‚ÄĚ, que ‚Äúexige responder de las consecuencias‚ÄĚ de nuestra actuaci√≥n. Quienes postulan la primera est√°n plenamente convencidos de sus valores e ideales y, partiendo de una √≥ptica donde todo es blanco o negro y la gente se divide entre los buenos y los malos, afirman que la justicia debe alcanzarse sin importar las consecuencias, pues es preferible ‚Äúque se haga justicia aunque perezca el mundo‚ÄĚ. Los partidarios de la segunda, asumiendo la l√≥gica pragm√°tica del ‚Äúprincipio de Caif√°s‚ÄĚ (‚Äúes m√°s conveniente que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la naci√≥n perezca‚ÄĚ, Juan 11:50) y considerando que el fin justifica los medios, entienden que es mejor ‚Äúque se cometa una injusticia con tal de que el mundo tire para adelante‚ÄĚ (Javier Muguerza).

¬ŅEst√° obligado el pol√≠tico a optar entre ser un ingenuo fan√°tico, angustiado por la realizaci√≥n absoluta y pura de sus caras convicciones, indiferente a la complejidad de la realidad y a las consecuencias de sus actos y perdido en un mundo de a√©reas utop√≠as o ser un pragm√°tico profesional del enga√Īo, preocupado √ļnicamente por los resultados exitosos de su acci√≥n, aunque ello conlleve traicionar sus convicciones, si es que las tiene? Si tomamos en serio a Weber es obvio que no pues, como asevera el soci√≥logo alem√°n, ‚Äúno es que la √©tica de la convicci√≥n sea id√©ntica a la falta de responsabilidad o la √©tica de la responsabilidad a la falta de convicci√≥n‚ÄĚ.

En verdad, para el pensador alem√°n, ambas √©ticas son complementarias y ‚Äúhan de concurrir para formar al hombre aut√©ntico, al hombre que puede tener vocaci√≥n pol√≠tica‚ÄĚ. Por eso, aun cuando se incline por postular que la √©tica del pol√≠tico es la de la responsabilidad, en realidad lo que propone es una √©tica pol√≠tica intermedia, que toma en cuenta tanto los resultados sociales que puede alcanzar la acci√≥n pol√≠tica, la ponderaci√≥n de los mismos y la convicci√≥n que le sirve de sustento. Por tanto, Weber considera que el buen pol√≠tico -y, hoy a√Īadir√≠amos, el buen activista social-, debe combinar tanto la pasi√≥n que inspira su causa con la responsabilidad hacia las consecuencias de su accionar, optando as√≠ por lo que Adela Cortina llama ‚Äúuna √©tica de la responsabilidad convencida o de la convicci√≥n responsable, porque no se trata con ella de renunciar a las convicciones, sino todo lo contrario: se trata de ser responsable de las consecuencias que pueden acercarnos a una meta de cuyo valor estamos convencidos, o bien alejarnos de ella‚ÄĚ. Y es que, como dice Javier Muguerza, ‚Äúlas responsabilidades sin convicciones ser√≠an ciegas y las convicciones sin responsabilidades vac√≠as.‚ÄĚ

Esta √©tica de la convicci√≥n responsable no opera, sin embargo, en el vac√≠o normativo. Hay un ‚Äúmomento normativo‚ÄĚ ineludible, una siempre presente ‚Äúnecesidad de discernimiento √©tico‚ÄĚ (Ernesto √Āguila). ‚ÄúPor eso, para tomar decisiones justas es preciso [‚Ķ] atender al derecho vigente, a las convicciones morales imperantes, pero adem√°s averiguar qu√© valores y derechos han de ser racionalmente respetados. Esta indagaci√≥n nos lleva a una moral cr√≠tica, que tiene que proporcionarnos alg√ļn procedimiento para decidir cu√°les son esos valores y derechos‚ÄĚ (Cortina). En los Estados constitucionales de Derecho, esa moral critica coincide muchas veces con el Derecho Constitucional ‚Äďque sirve como par√°metro para evaluar la legitimidad jur√≠dica de la legislaci√≥n-, pero no siempre, pues no solo la legalidad ordinaria puede ser injusta sino tambi√©n la constitucional e, incluso, la supra constitucional, concretada en los instrumentos internacionales de derechos humanos. M√°s all√° del Derecho natural positivado en la Constituci√≥n y en el Derecho internacional, se puede producir siempre, entonces, ‚Äúel eterno retorno‚ÄĚ (Rommen) o ‚Äúel renacimiento‚ÄĚ (Charmont) del Derecho natural. Esto es m√°s que evidente en casos de entronizaci√≥n de un ‚ÄúDerecho degenerado‚ÄĚ (Bernd R√ľthers), aun a nivel constitucional, como ocurri√≥ en la Alemania de Hitler y en la ‚Äúparodia constitucional‚ÄĚ (Jes√ļs de Gal√≠ndez) en que se ha convertido el ordenamiento jur√≠dico constitucional de Venezuela gracias a sus desfachatados y autoritarios gobernantes.

 

Weber opina que ‚Äúquien aspira a la salud de la propia alma y a la salvaci√≥n de la de los dem√°s, no la busca a trav√©s de la pol√≠tica, la cual se propone tareas completamente distintas‚ÄĚ. Esto no quiere decir, sin embargo, que el pol√≠tico deba ser un inmoral. En pol√≠tica, sabiendo que se est√° ‚Äúcomo ovejas en medio de lobos‚ÄĚ, hay que ser ‚Äúastutos como serpientes‚ÄĚ (Mateo 10:1), pero ‚Äúsin enga√Īo como la paloma‚ÄĚ (Kant). Buscar el justo medio; saber que la acci√≥n pol√≠tica tiene como fin, medio y l√≠mite al Derecho; ser capaz de convencer con los mejores y m√°s ciertos argumentos a las mayor√≠as; estar dispuesto a defender ideas correctas pero impopulares; y asumir que la pol√≠tica es el arte de lo posible sin olvidar que ‚Äúpara conseguir lo posible hay que aspirar a lo imposible‚ÄĚ (Weber), son las virtudes del pol√≠tico que asume una √©tica de la convicci√≥n responsable.