Jueves, 08 Junio 2017 09:44

Teor铆a de la corrupci贸n

Escrito por  Andres L. Mateo
Por Andres L. Mateo Por Andres L. Mateo

Cuando el presidente Leonel Fern谩ndez habla o escribe sobre la corrupci贸n, los grandes arquetipos mentales con los que intenta siempre impresionarnos son desahuciados por meras im谩genes sensoriales. Las ideas le salen artr铆ticas, anta帽onas. Y desde la decepci贸n uno piensa que cu谩nto m谩s cambian las cosas, m谩s id茅nticas permanecen. Aunque en su 煤ltimo art铆culo del lunes pasado se supera a s铆 mismo.

No se puede explicar la desbordada corrupci贸n de los gobiernos pelede铆stas situando la historia como si la corrupci贸n fuera una naturaleza, una esencia de la dominicanidad; porque la corrupci贸n se vincula con un orden hist贸rico particular, con un manejo del poder, con una ideolog铆a patrimonialista con la ausencia dram谩tica de instituciones verdaderas, con la construcci贸n de un manto de impunidad y la ausencia de un r茅gimen de consecuencias; y no con las grandes formas neutras de la naturaleza humana. Lejos del ser, los humanos est谩n anegados en las cosas. La corrupci贸n no es una maldad de origen, ni un discurso, sino un vast铆simo sistema circulatorio (鈥淓l tibur贸n se ba帽a, pero salpica鈥), una enorme palanca de movilidad social, ante cuyo funcionamiento el poder es como el susurro de las escamas del reptil. Quienes mejor lo saben ahora son los funcionarios ex peque帽o-burgueses del PLD. Nunca la corrupci贸n hab铆a alcanzado un nivel tan elevado de presencia en la sociedad, jam谩s la acumulaci贸n originaria de capital provenientes de la corrupci贸n hab铆an alcanzado cifras tan estratosf茅ricas y obscenas.

En el a帽o 1978 los perrede铆stas no pudieron encarcelar ni uno solo de los corruptos. Y siguiendo la escuela de Balaguer, produjeron su propia camada de corruptos, y se adhirieron a la saga de usurpadores de la riqueza p煤blica que cuentan con la impunidad y el olvido. Pero el pelede铆smo, viniendo de una pr茅dica moral, nos clav贸 con violencia en lo impensable, en las alucinaciones y los simulacros, en la desventura de vivir la pr谩ctica de la hipercorrupci贸n como un discurso invertido. Es por eso que cada palabra con la que alguien trata de envolver el fen贸meno de la hipercorrupci贸n actual, la hipercorrupci贸n misma las engulle y desaparece en su negra garganta. La ignominia del espect谩culo de la hipercorrupci贸n estriba en que ha comenzado a detestar su propia naturaleza. En una encuesta de la Gallup el 98% de los dominicanos percib铆a corrupci贸n en el gobierno, lo que quiere decir que los propios corruptos la perciben.

La corrupci贸n que hoy espanta a los c铆rculos sociales se relaciona con el hambre de poder, con la vocaci贸n de eternidad de nuestros gobernantes. Y no se trata 煤nicamente de ODEBRECHT 驴No aument贸 un 33% la n贸mina p煤blica en los meses previos a la reelecci贸n del presidente Fern谩ndez, y un 36% en la reelecci贸n de Danilo Medina? 驴No sigui贸 aumentando despu茅s, como pago a los 426 movimientos y los 12 partidos que la apoyaron? 驴A d贸nde fueron a parar los cincuenta y cinco mil millones del erario para la reelecci贸n? 驴No ha sido entregado el Estado a parcelas pol铆ticas corrompidas? 驴Los contratos grado a grado, el clientelismo qu茅 son? 驴El nepotismo, el tr谩fico de influencias, las comisiones, no son privilegios pol铆ticos? 驴A qu茅 obedecen las prioridades en la ejecuci贸n presupuestaria? 驴La mayor铆a de los funcionarios acusados documentalmente de corrupci贸n, no formaron movimientos reeleccionistas y preservaron rangos y salarios, a煤n despu茅s de haber sido destituidos o reciclados?

Leonel Fern谩ndez puede seguir haciendo flores de ret贸rica con el tema de la corrupci贸n, pero 茅l no puede hablar de la corrupci贸n como si fuera un analista social, lejano y admirado, como se porf铆a en hacernos creer. 脡l est谩 indisolublemente vinculado por su r茅gimen al despliegue de la corrupci贸n en nuestro pa铆s. Su art铆culo esfuma la corrupci贸n concreta, real, transform谩ndola en una corrupci贸n universal que exculpa al corrupto verdadero y lo disuelve en el esfumato de lo universal. Pero la corrupci贸n es una pr谩ctica social, un hecho circunstanciado e intransferible. No es una tara gen茅tica, una maldici贸n gitana, sino el modo concreto como quienes nos han dirigido han legitimado su vida. El esc谩ndalo ahora es porque la corrupci贸n pelede铆sta ha estructurado un sistema, y el caso ODEBRECHT ha dejado al desnudo todo el funcionamiento de una maquinaria corrupta que no concibe l铆mites ni tiene escr煤pulos. Cuando termin茅 de leer el art铆culo de Leonel Fern谩ndez, pens茅 de inmediato que se trata de un hombre escindido entre las peque帽as escorias del poder y la verdad. 隆Oh, Dios!