La financiación de los partidos

Jueves, 12 Enero 2017 10:11 Escrito por  Invitado Publicado en EDITORIAL Visto 449 veces

Nuestro sistema electoral tiene imperfecciones que hay que corregir. Cuando se discutan en el Congreso las leyes de R√©gimen Electoral y de Organizaciones Pol√≠ticas hay que ocuparse de eliminar estos vicios. Por ejemplo, la financiaci√≥n de las campa√Īas de los partidos ha creado una forma de parasitismo entre grupos peque√Īos que no procuran organizarse y crecer como verdaderas opciones electorales de la democracia. El objetivo de muchos de ellos se limita a servir de bisagra a las organizaciones m√°s grandes, con tal de escalar puestos en los gobiernos y conservar, por arrastre, la vigencia de su personer√≠a jur√≠dica. Hay organizaciones de estas que solo trabajan para sumarse al partido con posibilidades de triunfo.

Los partidos emergentes tienen pleno derecho a participar en el juego democr√°tico. En ellos est√°n representadas minor√≠as pol√≠ticas que merecen la protecci√≥n del sistema. Pero financiar a grupos de estos que en toda su existencia solo han servido de pie de amigo de las organizaciones grandes, solo produce un parasitismo que en nada favorece a la democracia representativa. Los grandes partidos nacieron peque√Īos y lucharon hasta alcanzar la representatividad que tienen actualmente. Supieron aprovechar momentos hist√≥ricos para triunfar en la oferta de opciones pol√≠ticas. Los ejemplos sobran. Tratemos de lograr que las minor√≠as procuren ser aut√©nticas opciones de poder en vez de bisagras.

Atraso injustificable

En Educaci√≥n se invierte el 4% del PIB con el prop√≥sito de sacar la ense√Īanza del atraso que tiene. Esa inversi√≥n cubre tanto la parte did√°ctica del sistema como la cobertura de gastos para mantener afinada la funcionalidad de los planteles escolares. Sin embargo, atrasos injustificables en la entrega de los fondos a las escuelas est√°n creando dificultades que afectan su buena marcha por la dificultad para adquirir material gastable y cubrir otras necesidades cotidianas.

Que se sepa, no hay un déficit fiscal tan agudo que impida recaudar lo necesario para cumplir con las obligaciones puntuales del Presupuesto General del Estado. No se explica cómo en 2016 algunas escuelas solo recibieron una de las cuatro transferencias de fondos trimestrales que el Ministerio de Educación debe hacer. A eso hay que ponerle remedio.

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