La √ļltima entrega de Gallup llena dudas y contrariedades

Martes, 15 Marzo 2016 23:14 Escrito por  Publicado en EDITORIAL Visto 870 veces

Se ha hecho habitual que los pol√≠ticos reaccionan satisfechos y de acuerdo con las encuestas cuando √©stas les favorecen y por el contrario reaccionan iracundos y descalific√°ndolas cuando no les favorecen. Esa forma de reacci√≥n recae incluso en contra de la encuestadora m√°s acreditada en el pa√≠s como lo ha logrado la Gallup. Por eso cuando los datos de sus entregas muestran datos contradictorios, sus cr√≠ticos circunstanciales atribuyen esas contradicciones no a la poblaci√≥n encuestada sino a supuestas ‚Äúinconsistencias‚ÄĚ de la encuestadora.

    

En ese orden se ha visto como una contradicci√≥n el hecho de que el candidato de Gobierno, Danilo Medina, aparezca con un posicionamiento de poco m√°s de 60% en las preferencias, mientras que la poblaci√≥n en m√°s de un 60 por ciento, percibe que la situaci√≥n econ√≥mica del pa√≠s o es mala o muy mala. De igual manera, se critica el hecho de que aparecen porcentajes elevad√≠simos en la poblaci√≥n reconociendo como problemas principales la delincuencia (75%), el alto costo de la vida (49%), el desempleo (45%) y los apagones (20%), al tiempo de la alta preferencia de Medina, la cual adem√°s resulta sorprendente en circunstancias en que la poblaci√≥n encuestada (81%) favorece un cambio pol√≠tico y social en los pr√≥ximos a√Īos. El cambio es la expectativa que la oposici√≥n ha tratado de vender, sin embargo, quien cosecha a su favor la simpat√≠a popular es el candidato de la continuidad.

    

Esas contrariedades son atribuibles a errores de la encuestadora. Ese puede ser el camino m√°s sencillo para los afectados por esos resultados. Pero cabr√≠a tambi√©n plantearse otras hip√≥tesis alternativas que podr√≠an ser m√°s √ļtiles para los interesados. La pregunta que habr√≠a que hacerse es: ¬ŅC√≥mo es posible que en un contexto en el que la inmensa mayor√≠a de la poblaci√≥n manifiesta el deseo de un cambio, como consecuencia de los graves problemas que son reconocidos, esa misma poblaci√≥n se manifieste con tal nivel de preferencia por el candidato de la continuidad?

    

La respuesta desde la óptica del candidato oficial, sería que el Presidente ha sabido y podido aplicar un modelo político que le ha permitido diferenciarse de las políticas generadoras de los males del país, mientras que su agenda y su discurso lo han conectado con las mayorías, al tiempo que ha sabido aplicar con efectividad los mecanismos del poder persuasivo y coactivo para manipular el gran sentimiento clientelista de segmentos especiales de la población que lo han legitimado fáctica y popularmente en el sentir de las mayorías. Por eso se ha convertido en el más efectivo político intérprete del deseo de cambio de la población.

   

¬†Complementariamente y desde la √≥ptica de la oposici√≥n, pese a la existencia de esas condiciones subjetivas que favorecen el cambio, la organizaci√≥n y el liderazgo de la oposici√≥n en general no ha sido capaz de aplicar un modelo de gesti√≥n pol√≠tica que responda a los fundamentos del juego de la pol√≠tica, desaprovechando la potencialidad que las contradicciones se√Īaladas le ofrecen. El modelo pol√≠tico del grupo gobernante, sencillamente, ha sido de mayor calidad pol√≠tica, que el modelo puramente ‚Äúactivista‚ÄĚ aplicado por la oposici√≥n.

 

¡Las contrariedades no son solo de recursos e inmoralidades, sino de calidad política!