Corrupci贸n pol铆tica en la RD y entronizaci贸n del partido cartel

Martes, 10 Enero 2017 12:58 Escrito por  Jacqueline Jim茅nez Polanco Publicado en IDEOLOG脥AS

(II)

Al tratar de encontrar un modelo de partidos que me permita definir las caracter铆sticas de la praxis pol铆tica encarnada por el Partido de la Liberaci贸n Dominicana (PLD) y su relaci贸n con la corrupci贸n, la literatura politol贸gica me ofrece la interpretaci贸n que hacen Katz y Mair sobre el partido cartel (Katz y Mair, 1995, 1996, 2002, 2004, 2009), caracterizado por la interpenetraci贸n entre el partido y el Estado y un patr贸n de colusi贸n interpartidista.

Se trata de un tipo de partidos caracter铆stico de los pa铆ses en los que abundan la ayuda estatal y el apoyo a los partidos, y en los que fen贸menos como el clientelismo, lottizazione y control partidista son frecuentes.

La tradici贸n de cooperaci贸n interpartidista se combina con la amplia presencia de apoyo estatal a los partidos y una posici贸n privilegiada de los partidos en lo referente a nombramientos o puestos clientelares.

Con el advenimiento del partido cartel, los fines de la pol铆tica se hacen m谩s autoreferenciales que en el modelo de partido catch-all (atr谩palo todo, escoba) de Kirchheimer, o el profesional-electoral de Panebianco (Kirchheimer, 1996; Panebianco, 1990).

La pol铆tica deviene una profesi贸n en s铆 misma, pero cualificada y en la que la limitada competici贸n partidista se basa en la lucha por convencer al electorado de que el partido en cuesti贸n es la opci贸n que garantiza mejor una gesti贸n m谩s efectiva y eficiente.

El modelo de partido cartel se caracteriza por la inclusi贸n sociopol铆tica mediante el sufragio universal, una distribuci贸n de los recursos pol铆ticos relativamente difusa, la visi贸n de la pol铆tica como profesi贸n como principal objetivo de la pol铆tica, las habilidades de gesti贸n y eficiencia como base de la competici贸n partidista, un modelo de competici贸n electoral contenido y manejado, el uso intensivo de capital en el trabajo de partido y de campa帽a, las subvenciones estatales como fuente principal de recursos, la estratarqu铆a o autonom铆a mutua en las relaciones entre afiliados y la 茅lite del partido, la falta de importancia de la militancia que desdibuja la distinci贸n entre miembros y no miembros con 茅nfasis en los miembros como individuos y no como grupo organizado y la valoraci贸n de la membres铆a por su contribuci贸n al mito legitimador, el acceso privilegiado del partido a los medios de comunicaci贸n regulados por el Estado, y en la posici贸n del partido entre la sociedad civil y el Estado el partido forma parte del Estado y el estilo de representaci贸n del partido es de agente del Estado.

El partido cartel en AL. El modelo de partido cartel, propuesto por Katz y Mair por primera vez en Europa a principios de la d茅cada de los noventa, encontr贸 asidero en Am茅rica Latina en dicha d茅cada y en el 2000 mediante el an谩lisis de los procesos de consolidaci贸n democr谩tica (Alc谩ntara S谩ez, 2004; Floriano Ribeiro, 2013; Rodr铆guez, 2010).

Seg煤n plantea Alc谩ntara S谩ez (2004: 28), a diferencia de lo que suced铆a en Am茅rica Latina durante la preponderancia de los modelos de partidos de cuadros, partidos de masa y partidos atr谩palo todo en los que predominaba la idea de alternancia en el poder por la que unos partidos quedaban 鈥渄entro鈥 y otros quedaban 鈥渇uera鈥, en el modelo de partido cartel, ninguno de los partidos que integran el cartel quedan fuera, lo que produce la sensaci贸n de que los gobernantes controlan a los gobernados y no al rev茅s.

Parafraseando a Mair Mair (1997: 115), Alc谩ntara (2004: 28) plantea que en los sistemas cartelizados la democracia se convierte 鈥渆n un medio para alcanzar la estabilidad social m谩s que el cambio social鈥.

La democracia 鈥渃esa de ser un proceso por el cual se imponen limitaciones o controles en el Estado por la sociedad civil y en su lugar llega a ser un servicio provisto por el Estado para la sociedad civil鈥.

En ese contexto, 鈥渓as elecciones son un ritual pac铆fico para renovar el liderazgo pol铆tico en el que el Estado se preocupa de su provisi贸n as铆 como de la de los partidos intervinientes鈥.

Siguiendo el modelo de Katz y Mair (2009) y de Detterbeck (2005), Floriano Ribero analiza el partido cartel en Brasil y describe como sistema cartelizado aquel 鈥渆n el que los principales partidos, de gobierno y de oposici贸n, cooperan con alguna frecuencia (de manera velada o expl铆cita) para asegurar su posici贸n dominante y su acceso privilegiado a recursos estatales, decisivos para la supervivencia de todos y que minimizan los costos de derrotas electorales鈥.

Relaci贸n de poder. La dependencia de los recursos estatales altera la correlaci贸n interna de poder a favor de la 鈥渃ara p煤blica鈥 del partido integrada por los ocupantes de cargos p煤blicos, quienes pasan a dominar los 贸rganos partidistas. Se trata de un liderazgo partidista que refuerza su posici贸n dominante mediante estrategias de concentraci贸n de poder en el interior del partido, perjudicando las bases.

La mayor autonom铆a del liderazgo facilita la flexibilidad y pragmatismo necesarios para la actuaci贸n concertada con otros partidos, refuerza la posici贸n del partido en el sistema y aumenta su dependencia de los recursos estatales, as铆 como, la fuerza del liderazgo en el plano interno.

La cartelizaci贸n es impulsada por la reducci贸n de las distancias ideol贸gicas entre los principales partidos que facilita las estrategias de colusi贸n, as铆 como, por la tradici贸n de pol铆ticas de acomodaci贸n, negociaci贸n y arreglos institucionales consociativos. Por otra parte, en el plano institucional, el sistema electoral y el sistema de partidos afectan la visi贸n de las 茅lites pol铆ticas sobre los lazos establecidos entre partidos y electores: mientras m谩s grande sea la percepci贸n de vulnerabilidad de los v铆nculos sociales, mayor ser谩 la propensi贸n a un giro hacia el Estado.

Asimismo, las instituciones vigentes afectan la capacidad (y la necesidad) que tienen los partidos para manejar las reglas con finalidades t铆picas de los carteles: aumentar su acceso a los recursos estatales y poner (o reforzar) barreras a la entrada y al desarrollo de nuevos competidores.

Finalmente, debe tomarse en consideraci贸n la permeabilidad de las instituciones burocr谩ticas y estatales a la influencia de los partidos: si el patronazgo partidista tiene amplio espacio para desarrollarse, est谩n dadas las condiciones para la formaci贸n de partidocracias y carteles.

Un poder judicial independiente y activo (sobre todo las cortes supremas) puede representar un freno al desarrollo de estrategias de cartelizaci贸n, as铆 como la actuaci贸n agresiva de los medios de comunicaci贸n, ya que pueden inducir el desgaste p煤blico y la p茅rdida de legitimaci贸n de las principales fuerzas pol铆ticas, lo cual puede dar paso a nuevos competidores y partidos antisistema.

Apoyado en el modelo de Katz y Mair (1995), S谩nchez analiza el partido cartel en M茅xico y sostiene que la caracter铆stica del partido cartel es que 鈥渟e ha trasladado de la sociedad civil a la sociedad pol铆tica, al interior de las entra帽as del Estado, desde donde se hace c贸mplice con las otras organizaciones, con otros partidos incluidos en el r茅gimen (de ah铆 lo de cartel) desde donde opera con recursos del Estado y siendo parte de 茅l鈥.

A帽ade que, 鈥渁l encontrarse en las estructuras del Estado, los partidos cartel cuentan y viven del financiamiento p煤blico鈥, y ejercen 鈥渆l monopolio de la representatividad pol铆tica por ser los 煤nicos que tienen la facultad para convertir la voluntad general en ley鈥.

El inter茅s y defensa de la clase social a la que se deb铆an los partidos cuando predominaban los modelos de partido de cuadros y de masas qued贸 atr谩s. En tanto heredero del partido catch-all o atr谩palo todo, la l贸gica del partido cartel es la obtenci贸n de votos que le permite estar dentro de la estructura estatal y compartir sus mieles con otros partidos.

El partido cartel act煤a como agencia estatal y con su entronizaci贸n los partidos dejaron de ser intermediarios entre la sociedad civil y el Estado para convertirse en representantes del Estado.