Espa√Īa se ha quedado sin la regeneraci√≥n pol√≠tica que esper√°bamos

Lunes, 12 Septiembre 2016 09:35 Escrito por  Juan Luis S√°nchez Publicado en IDEOLOG√ćAS
España se ha quedado sin la regeneración política que esperábamos Pablo Iglesias, l√≠der de Podemos. Entre los votantes de menos de 35 a√Īos, Podemos es el partido m√°s votado de Espa√Īa. Credit Chema Moya/European Pressphoto Agency

Espa√Īa lleva casi un a√Īo con un gobierno provisional que ha hecho de liana entre dos elecciones generales tras las que ning√ļn candidato ha conseguido todav√≠a ser investido presidente por una incapacidad para pactar entre los partidos que deriva en falta de apoyo parlamentario al candidato vencedor, Mariano Rajoy.

La reacci√≥n sencilla e inmediata a esta situaci√≥n de bloqueo suele ser: que la oposici√≥n permita que gobierne Rajoy, presidente actual y candidato m√°s votado en las elecciones celebradas en diciembre de 2015 y en junio de este a√Īo; qu√© le vamos a hacer, pero que por favor gobierne alguien, por el bien general. Todo para que no haya terceras elecciones.

Pero no, Rajoy ha recibido el rechazo de la mayoría absoluta de los diputados en otra sesión de investidura fracasada.

La razón fundamental es que para que el Congreso, que antes giraba alrededor de dos grandes partidos estatales, PP y PSOE, articule una mayoría ahora necesita de carambolas entre cuatro formaciones con la aparición de dos nuevos partidos: Podemos y Ciudadanos.

Y las piezas no encajan.

Lo fácil es decir que es por culpa de los políticos, que no saben ceder y pactar, pero la situación política es algo más compleja que la de un mero puzzle parlamentario que haya que desempatar. Lo cierto es que es el país lo que no termina de encajar.

Entre los votantes de menos de 35 a√Īos, Podemos es el partido m√°s votado y Ciudadanos es fuerte; entre los mayores, el PP arrasa y el PSOE conserva sus fieles. La Espa√Īa rural no se f√≠a de los nuevos partidos, mientras que en las grandes ciudades los gobiernos municipales son de la nueva izquierda aliada a Podemos. Sin embargo, no es posible un pacto de los partidos nuevos para forzar a los partidos tradicionales porque siguen pesando m√°s los dos ejes fundamentales de la pol√≠tica espa√Īola de las √ļltimas d√©cadas: el que divide la izquierda de la derecha y el del debate sobre los nacionalismos.

Espa√Īa es hoy una criatura pol√≠tica atormentada, la encarnaci√≥n de un proceso de mutaci√≥n sin culminar, un paciente expuesto a una radiaci√≥n que iba a cambiarlo por completo pero lo ha dejado as√≠, a mitad de camino, convaleciente, at√≥nito, disfuncional, ingobernable.

Hasta 2011 Espa√Īa pod√≠a definirse como un pa√≠s pol√≠ticamente ap√°tico, donde si acaso lo √ļnico que crec√≠a junto al desempleo y la crisis era la antipol√≠tica, como en tantos otros. Tambi√©n era un pa√≠s electoralmente previsible, con una sucesi√≥n de gobiernos de dos partidos, PP y PSOE, que se apoyaban con pactos puntuales en partidos nacionalistas. Un men√ļ pol√≠tico repetitivo y redundante.

El enorme ciclo de protestas que se sucede desde 2011, crítico con ese statu quo y su gestión de la crisis económica, fue como una gran descarga radiactiva en el corazón del sistema y despertó el interés ciudadano en la política. Valga como dato que en televisión, allí donde había programas de vanidades y cotilleos en horario de máxima audiencia, aparecieron debates políticos y programas informativos. También aparecieron nuevos medios de comunicación digitales centrados en la política.

Durante cuatro a√Īos se ha producido una mutaci√≥n en la opini√≥n p√ļblica espa√Īola que antes parec√≠a imposible. El tono del debate cambi√≥ y se introdujeron asuntos antes soterrados, como la transparencia de los poderes p√ļblicos o el papel del poder financiero en la pol√≠tica. Una nueva generaci√≥n de representantes se ha ido abriendo paso dentro de instituciones envejecidas e, incluso, hay dos partidos pol√≠ticos nuevos que quieren encarnar lo que han definen como ‚Äúnueva pol√≠tica‚ÄĚ.

Pero, como ya decía, la mutación ha quedado incompleta.

La fuerza con más poder institucional sigue siendo el PP, un partido imputado en los tribunales por corrupción estructural. El presidente de ese partido sigue siendo Rajoy, responsable además de contestados recortes de libertades y medidas de austeridad.

El √ļltimo s√≠ntoma ha llegado con la nominaci√≥n para el Banco Mundial por parte del Gobierno del exministro Jos√© Manuel Soria, que dimiti√≥ hace unos meses por sus conexiones con para√≠sos fiscales desvelada por Los Papeles de Panam√°. Hasta dentro del propio PP han surgido voces cr√≠ticas y Rajoy ha tenido que dar marcha atr√°s en este nombramiento despu√©s de justificarlo con medias verdades.

De todas las mutaciones, la más necesaria para la transformación y la regeneración democrática, la que debía poner en barbecho a la principal fuerza conservadora para que realizara la renovación que otros han emprendido a su manera, no ha ocurrido.

Rajoy, el PP y parte del establishment espa√Īol encontraron muy pronto el √ļnico ant√≠doto posible contra esa radiaci√≥n aparentemente imparable: el aburrimiento, el bloqueo, la nada. Manteniendo un perfil muy bajo en los medios de comunicaci√≥n, Rajoy ningune√≥ las evidentes muestras de indignaci√≥n social. As√≠ dej√≥ que el tiempo hiciera el resto.

En otras palabras, si Espa√Īa despert√≥, quieren dormirla de nuevo.

La cadena de elecciones del √ļltimo a√Īo ha dejado un pa√≠s fracturado y contradictorio. As√≠ que por eso Podemos no encaja en un pacto de PSOE y Ciudadanos que pueda arrebatarle el gobierno a Rajoy bajo el mantra de la regeneraci√≥n; ni Ciudadanos encaja en un pacto PSOE y Podemos porque reventar√≠an las costuras del cl√°sico debate territorial en Espa√Īa. El principal beneficiado es, entonces, el continuismo del PP, que como primera fuerza pol√≠tica reclama su derecho a ser investido aunque no tenga los diputados necesarios.

As√≠ que estamos en la Espa√Īa que se ha quedado en regeneraci√≥n interruptus. Los partidos no saben muy bien qu√© les perjudicar√≠a m√°s entre su electorado: si apoyar al partido s√≠mbolo de la corrupci√≥n y los recortes, o si aparecer como culpable de la ingobernabilidad.

Mientras tanto, el hast√≠o le gana terreno a la mutaci√≥n. Las encuestas dicen que los abstencionistas suben. La corrupci√≥n apenas afecta a los resultados electorales. La pol√≠tica ya no da tanta audiencia y los debates vuelven a sonar siempre a lo mismo. Los males estructurales de la pol√≠tica espa√Īola son los que ahora consiguen regenerarse en un pa√≠s frustrado, con el impulso congelado. Un mutante atrapado entre dos √©pocas.

Modificado por √ļltima vez en Lunes, 12 Septiembre 2016 09:43